Cada lavamanos tarda entre 3 y 7 días en completarse. Ninguna máquina interviene.
Un recorrido por cada fase que transforma una roca de los Andes en una pieza de arte funcional.
Los artesanos ascienden a las montañas que rodean sus comunidades en Ayacucho para seleccionar las mejores rocas de mármol y alabastro. Buscan piedras con vetas interesantes, buen tamaño y la textura ideal para el tallado.
Las rocas descienden de la montaña a lomo de burro — exactamente como se ha hecho durante generaciones. No existen caminos, solo senderos que los animales de carga conocen de memoria.
El maestro artesano estudia la forma natural de la piedra y comienza a tallar con cincel y martillo, respetando las curvas y vetas que la naturaleza le dio. Jamás se fuerza una forma; se dialoga con la roca.
Con serruchos manuales y herramientas heredadas, se vacía y pule el interior del lavamanos. Este paso exige máxima precisión: un error y la pieza se pierde. Puede tomar 2 a 3 días solo esta fase.
El interior se pule hasta lograr una superficie lisa y funcional. El exterior se deja rústico e intencional — la textura cruda y las imperfecciones son el sello de autenticidad de cada pieza.
Las piezas terminadas se fotografían, se miden y se embalan con cuidado para su viaje hasta Lima. Desde nuestro showroom en Lince, las despachamos con empaque seguro a cualquier punto del Perú.
El alabastro y mármol de los Andes se formaron durante el Mesozoico. La piedra que hoy decora tu baño esperó más de 200 millones de años para llegar a tus manos.
Explora nuestro catálogo de piezas talladas con este proceso milenario.
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